Tener la fe, la esperanza, incluso la convicción de que las cosas van a cambiar con Obama es igual que creer que los elefantes vuelan y las ballenas se pasean en bicicleta por la playa bajo el manto de la noche. Si Obama resulta ser un buen presidente. Si no actúa de forma unilateral. Si respeta la ONU. Si dedica sus esfuerzos a la diplomacia y no a la guerra. Si no es un presidente beligerante e imperialista. Será el primero en una larga lista de presidentes de los Estados Unidos.
Es más, el hecho de que haya elegido a Hillary Clinton como secretaria de estado, indica que las cosas seguirán igual. Se harán un lavado de cara. Actuarán de una forma más sutil que con la administración Cheney-Bush. Pero serán igual de asesinos y las consecuencias de sus acciones serán igual de devastadoras para todo el mundo.
domingo, 18 de enero de 2009
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