He llegado a la conclusión de que los mayores criminales de la lujuria, los mayores violadores hoy en día son los curas. Ellos y su pretendida vida asexual entregados a su invisible dios que van en contra de la naturaleza humana.
No nos engañemos, nacemos desnudos y deberíamos vivir desnudos, es lo natural. No nos engañemos, el sexo no es pecado, es una necesidad, una forma de compartir amor y vida.
La iglesia dice que estas cosas son pecado, que hay que renegar de todo ello. Forzados a una vida asexual terminan abusando de niños y niñas.
El pecado está en ellos y en su iglesia.
Amén.
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