viernes, 6 de junio de 2008

Iglesia y Estado

Uno de los principios fundamentales de la democracia moderna es la división de poderes para que una sola persona no tenga todo el poder. Es por eso que tenemos el parlamento, el senado, la oposición, el tribunal supremo...

Pero además debe haber separación entre iglesia y estado. Franco, quien era un dictador, también tenía una excelente relación con la iglesia, y parece que algunos echan de menos el poder que ejercían o la influencia que tenían sobre el gobierno.

La iglesia católica en España ya tiene más que suficiente poder, y ejerce más influencia de lo que sería deseable en una democracia. Si ahora además empiezan a dar ordenes directas a los dirigentes, ¡estamos de vuelta en la Edad Media!

Dicen que España es un estado laico... dicen, pero la iglesia católica es una peste que infecta todo el estado y a la que se respeta demasiado.

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